
La Historia Clínica, la Guía Ecológica y las Evaluaciones de Desarrollo fueron relizadas el martes 9 y el miércoles 10 de marzo. Hubo un comentario de la mamá al llenar la H.C. que me sorprendió. Le pregunté en qué momento ella se enteró que Pedrito tiene Síndrome de Down y ella me respondió que al momento en que él nació. Inmediatamente le dije “¿qué le dijo el médico?” Ella me respondió que el médico le habia comentado que su hijo había salido mongolito y que esos rasgos desaparecían con el tiempo. ¡Estaba tan sorprendida!, pero mantuve la calma y le pregunté que a qué se refiere con rasgos; ella me dijo: “él va a dejar de ser aguadito, va a poder caminar bien, va a hacer todo lo de un niño normal”. En ese momento volví a respirar y le dije que es verdad, que él va a poder llegar a nivelar su desarrollo en comparación con un niño regular con estimulación, con terapias, con ayuda de los médicos, con mucha ayuda de la familia, pero que es muy importante que ella tenga presente que sus rasgos físicos no van a cambiar, sus ojitos, sus orejitas, su nariz, sus deditos, sus piernas van a seguir siendo iguales. Me sentí sorprendida y un poco molesta al mismo tiempo, porque hay médicos que no utilizan los términos adecuados para explicar situaciones como esta a las madres y les pueden crear grandes confusiones, diferentes expectativas de vida hacia el niño/a, las cuales son irreales, solo por dar una mala explicación.
Luego de esto, la primera sesión, realizada el día jueves 11 de marzo, fue corta debido a que Pedrito estaba decaído, con sueño y por momentos con fiebre. La mamá, el día anterior, ya lo había llevado al médico y le habían dicho que eran efectos de la leche que estaba tomando, así que ésta fue cambiada.
Los ejercicios que fueron realizados con Pedrito se planificaron basándose en las evaluaciones realizadas los días anteriores. Como lo mencioné en la entrada anterior, considero como más importantes según el desarrollo evolutivo de Pedrito a las áreas de motora gruesa y fina, socialización y aceptación de su entorno. Al empezar a llevar a cabo los ejercicios, me pude dar cuenta que habían aspectos que él ya empezaba a efectuar y otros en los que necesitaba enfocarme más. Uno de los que me sorprendió fue la posición de sus brazos, no los tenía por completo a los costados, pero tampoco en línea media (centro de su cuerpo), sino que estaban flexionados, con los puños cerrados y se dirigían un poco hacia los costados. Fue sorprendente porque yo no había visto esta posición anteriormente, lo que me llevó a hacer anotaciones en mi plan y a cambiar un poco esta perspectiva inicial con la que yo había llegado.
Durante esta sesión la madre se encontraba a mi lado muy atenta a lo que Pedrito y yo hacíamos; yo la llamaba y le explicaba constantemente lo que se estaba haciendo tratando de involucrarla y ella lo hacía, pero con un poquito de recelo, se mantenía un poco callada y observadora. Habían momentos en que nos dábamos cuenta que Pedrito miraba a su mamá como llamándola a que ella también esté más cerca y eso hacíamos, cambiamos puesto con la mamá.
Debido a que estaba enfermo, no pude trabajar mucho tiempo, pero tengo bastantes expectativas en Pedrito y sé que la mamá, cuando empiece a ver los resultados va a estar mucho más contenta.